Mindfulness, concepto que alude a la capacidad innata de prestar atención a la experiencia del momento presente, suspendiendo todo juicio, se ha ido introduciendo progresivamente en Occidente en los últimos treinta años. Proveniente de tradiciones contemplativas milenarias, en particular el budismo, Mindfulness se ha ido incorporando en áreas de la salud, psicología y ciencias.

Durante los últimos años en el mundo científico ha habido un creciente desarrollo en la investigación en torno al tema de la meditación Mindfulness. Existe contundente evidencia que da cuenta que la meditación es una herramienta efectiva para tratar temas diversos, como el manejo del  estrés, el dolor crónico, la regulación emocional, y temas relacionados con la espiritualidad, como el autoconocimiento y la contemplación. La práctica de la meditación Mindfulness permite la atención y presencia plena, promueve el desarrollo de autoconocimiento y por lo mismo posibilita la toma de conciencia de nuestras necesidades y de las maneras en que podemos cuidar de nosotros mismos, de otros y de nuestro entorno.

A través de la comprensión de nuestro cerebro, y de su relación con la forma en que nos vinculamos, este diplomado tiene como objetivo conocer el funcionamiento del cuerpo y de la mente con el propósito de encontrar mejores maneras de cuidarnos en estos tiempos difíciles que atravesamos como sociedad. El diplomado cuenta con una metodología de aprendizaje online, que integra teoría y práctica  permitiendo así un espacio de reflexión, conexión y toma de conciencia que promueve una mente y cuerpo en equilibrio.

Se trata de observar sin valorar, aceptando la experiencia tal y como se da. Es una observación abierta e ingenua, ausente de crítica y valencia. Es una forma de estar en el mundo sin prejuicios; abierto a la experiencia sensorial, atento a ella y sin valorar o rechazar de forma activa y taxativa dicha experiencia. Plantea en términos positivos cómo orientar la atención y la actividad, adecuándose de forma abierta a cada situación, y señala de manera implícita los problemas que pueden derivarse de no centrarse en el momento presente en las condiciones señaladas.

Componentes principales del Mindfulness

El mindfulness puede entenderse como una forma de implicarse en las distintas actividades habituales. Se puede considerar, por tanto, como una habilidad que permite no sólo un punto de vista distinto sino que implica también conductas concretas.

Centrarse en el momento presente

Se trata de centrarse y sentir las cosas tal y como suceden, sin buscar su control. Gracias a esta vivencia consciente se aceptan las experiencias y sensaciones tal y como se dan. Esta actitud permite que lo que ha de suceder o sentir acontezca de un como completo. El vivir lo que está sucediendo en el comento supone dejar que cada experiencia sea vivida en su momento. Se trata de no perder la experiencia presente en su sustitución por lo que tendría que suceder o lo que sucedió y se vivió.

Apertura a la experiencia y los hechos

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El centrarse en lo que sucede y se siente en el momento presente permite poner por delante los aspectos emocionales y estimulantes frente a la interpretación de ellos. Normalmente, los prejuicios se anteponen a lo real, homogenizando, uniformando y conformando la experiencia abierta a marcos predefinidos y estereotipados. Esto supone una falsificación de la experiencia y la pérdida de la riqueza que supone la variabilidad de los fenómenos perceptivos y emocionales. Esta observación debe guiarse por sí misma, dejando que unas sensaciones lleven a otras de modo natural. Las interferencias verbales (prejuicios), o el “estar en las nubes”, sólo contribuyen a adulterar la experiencia.

Aceptación radical

El elemento esencial del mindfulness consiste en la aceptación radical, no valorativa, de la experiencia. Centrarse  en el momento presente sin hacer ningún tipo de valoración y aceptando la experiencia tal y como acontece. Aceptar las experiencias y las reacciones a ellas, tanto positivas como negativas, como naturales, normales, y el esfuerzo por no valorarlas permite no rechazarlas. El malestar, el enfado, la contrariedad no es algo de lo que se haya de huir, sino que forman parte de una experiencia humana que es preciso vivir.

Elección de las experiencias

Puede pensarse que el mindfulness consiste en vivir de forma un tanto determinista. Esto no es así. Las personas elijen de forma activa en qué implicarse, sobre qué actuar, mirar o centrarse. Los objetivos, proyectos y valores de cada cual determinan qué atender o a qué prestar su tiempo e interés.

El que una situación sea vivida y caracterizada como mindfulness no quiere decir que no sea elegida. Sí quiere decir que una vez que una situación es elegida debe vivirse y experimentarse tal y como es, de forma activa, aceptando todo lo que se dé.

Control

La aceptación supone una renuncia al control directo. No se busca que la persona controle sus reacciones, sentimientos o emociones, sino que los experimente tal y como se producen. No se trata de reducir (controlar) el malestar, el miedo, la ira o la tristeza, sino de experimentarlos como tales.

Aplicaciones terapéuticas del Mindfulness

Imagen Meditacion 1000x1024 - ¿Qué es el Mindfulness?

La meditación en sí ha estado ligada al desarrollo de las técnicas de control fisiológico: la relajación y el biofeedback. La meditación trascendental ha sido comparada clásicamente con diversos tipos de relajación.

También se ha considerado como un componente de las terapias desarrolladas en el marco del conductismo radical y contextual; terapia de aceptación y compromiso, terapia de conducta dialéctica o psicoterapia analítica funcional.

La meditación o el uso de procedimientos cognitivos o fisiológicos (relajación) configuran diversas técnicas o procedimientos para conseguir diversos efectos de desactivación fisiológica y emocional. Para conseguir una respuesta incompatible con la ansiedad se pueden utilizar diversas técnicas de relajación, meditación, el entrenamiento asertivo o la experimentación de situaciones positivas.

El enfoque de mindfulness como procedimiento terapéutico se encuentra en el desarrollo de las denominadas terapias de tercera generación que surgen al considerar el contexto como elemento principal en la explicación e intervención. Estas terapias contextuales incluyen en sus componentes procesos de mindfulness y aceptación, así como procesos de compromiso y cambio directo de conductas. Es aquí donde el mindfulness se vincula con otros procedimientos terapéuticos como la terapia de conducta dialéctica, la terapia de aceptación y compromiso o la terapia cognitiva.

Bibliografía